José Manuel Sánchez Pichardo nace en Puerto Real un 8 de Noviembre de 1.942, esta casado con Isabel Sotelo y tiene dos hijos: José Manuel y Sergio.
Pichardo, como todo el mundo le conoce, comienza su andadura cofrade en la Cofradía de la Soledad, formando parte de un grupo de gente joven que comienzan a trabajar en la Hermandad junto a reconocidos cofrades entre los que se encontraba D. Ángel Carlier Vea-Murgia, cuya memoria recordamos al otorgar el galardón que lleva su nombre, y con el que Pichardo colabora estrechamente en labores relacionadas con el montaje de los pasos y la mayordomía, llegando a formar parte de la Junta de Gobierno en la que ostentó la responsabilidad de Fiscal.
Dispuesto siempre a echar una mano, simultanea su labor en la Cofradía de la Soledad con cada vez mas frecuentes colaboraciones en la Cofradía de la Borriquita donde aporta sus conocimientos y su trabajo para configurar el montaje del primer palio en el paso de la Virgen de la Estrella, llevándole a inscribirse como hermano de la cofradía y formar parte de la Junta de Gobierno durante una década.
Pero sin duda de todas las labores cofrades que Pichardo ha desempeñado, donde se encuentra mas a gusto es montando el exorno floral en los pasos o en altares de culto, desarrollando una habilidad espontánea y autodidacta donde cuida con esmero hasta los mas mínimos detalles, encargándose de aportar la idea, seleccionar las flores, preparar los tallos y por ultimo con el soporte adecuado, efectuar el montaje final, labor no exenta de algún que otro sofocón cuando las flores no se ajustan a sus previsiones, le falla el suministro o surge cualquier otro contratiempo a los que Pichardo siempre encuentra recursos para resolverlos.
Esta afición suya por la floristería le hacen embarcarse en un pequeño negocio de venta de flores durante algunos años, buscando mas bien ocupar el tiempo libre que le deja su temprana prejubilación del Astillero donde desarrolló su vida profesional como soldador.
Sin embargo esta circunstancia le hacen tomar contacto con la mayoría de las Cofradías y Hermandades de la localidad y le llegan los encargos y las peticiones para colaborar en el montaje de las flores, colaboraciones que siempre esta dispuesto a aceptar, solucionándole a las hermandades una de las preocupaciones de la mayordomía ya que del resultado final de este trabajo dependerá la presentación final del paso en la calle o la vistosidad de un altar de cultos.
De los trabajos realizados por Pichardo tenemos que enumerar la totalidad de los pasos de palio, comenzando por el de la Virgen de la Estrella, la colaboración durante algunos años en el exorno del paso del Mayor Dolor, su trabajo actual en el paso de la Amargura y el ultimo encargo, el paso de la Soledad, la hermandad de sus inicios cofrades.
El paso de nuestra patrona la Virgen de Lourdes, la carreta de la Hermandad del Rocío, la custodia del Corpus y el paso del Resucitado, han contando o cuentan actualmente con arreglos florales realizados por Pichardo al que se le une el paso de Maria Auxiliadora y algún que otro exorno del altar de la parroquia.
Junto a esta labor desempeñada me gustaría resaltar otra faceta que Pichardo cultiva y quizás pase desapercibida, su interés por enseñar y trasmitir sus conocimientos, no le duelen prendas por descubrir los pequeños trucos que hacen mas fácil su trabajo y va creando escuela por las hermandades en las que va pasando.
Seguramente se nos quedan algunas cosas en el tintero, aunque lo mas significativo queda reflejado en estas líneas, de donde podemos destacar fundamentalmente su disponibilidad e implicación cuando se le requiere, por todo ello José Manuel Sánchez Pichardo se merece el reconocimiento que se le otorga, como expresión del afecto y agradecimiento de los cofrades y las hermandades de Puerto Real.
Fotografía de José Ramón Ortega Chanivet
Pichardo, como todo el mundo le conoce, comienza su andadura cofrade en la Cofradía de la Soledad, formando parte de un grupo de gente joven que comienzan a trabajar en la Hermandad junto a reconocidos cofrades entre los que se encontraba D. Ángel Carlier Vea-Murgia, cuya memoria recordamos al otorgar el galardón que lleva su nombre, y con el que Pichardo colabora estrechamente en labores relacionadas con el montaje de los pasos y la mayordomía, llegando a formar parte de la Junta de Gobierno en la que ostentó la responsabilidad de Fiscal.
Dispuesto siempre a echar una mano, simultanea su labor en la Cofradía de la Soledad con cada vez mas frecuentes colaboraciones en la Cofradía de la Borriquita donde aporta sus conocimientos y su trabajo para configurar el montaje del primer palio en el paso de la Virgen de la Estrella, llevándole a inscribirse como hermano de la cofradía y formar parte de la Junta de Gobierno durante una década.
Pero sin duda de todas las labores cofrades que Pichardo ha desempeñado, donde se encuentra mas a gusto es montando el exorno floral en los pasos o en altares de culto, desarrollando una habilidad espontánea y autodidacta donde cuida con esmero hasta los mas mínimos detalles, encargándose de aportar la idea, seleccionar las flores, preparar los tallos y por ultimo con el soporte adecuado, efectuar el montaje final, labor no exenta de algún que otro sofocón cuando las flores no se ajustan a sus previsiones, le falla el suministro o surge cualquier otro contratiempo a los que Pichardo siempre encuentra recursos para resolverlos.
Esta afición suya por la floristería le hacen embarcarse en un pequeño negocio de venta de flores durante algunos años, buscando mas bien ocupar el tiempo libre que le deja su temprana prejubilación del Astillero donde desarrolló su vida profesional como soldador.
Sin embargo esta circunstancia le hacen tomar contacto con la mayoría de las Cofradías y Hermandades de la localidad y le llegan los encargos y las peticiones para colaborar en el montaje de las flores, colaboraciones que siempre esta dispuesto a aceptar, solucionándole a las hermandades una de las preocupaciones de la mayordomía ya que del resultado final de este trabajo dependerá la presentación final del paso en la calle o la vistosidad de un altar de cultos.
De los trabajos realizados por Pichardo tenemos que enumerar la totalidad de los pasos de palio, comenzando por el de la Virgen de la Estrella, la colaboración durante algunos años en el exorno del paso del Mayor Dolor, su trabajo actual en el paso de la Amargura y el ultimo encargo, el paso de la Soledad, la hermandad de sus inicios cofrades.
El paso de nuestra patrona la Virgen de Lourdes, la carreta de la Hermandad del Rocío, la custodia del Corpus y el paso del Resucitado, han contando o cuentan actualmente con arreglos florales realizados por Pichardo al que se le une el paso de Maria Auxiliadora y algún que otro exorno del altar de la parroquia.
Junto a esta labor desempeñada me gustaría resaltar otra faceta que Pichardo cultiva y quizás pase desapercibida, su interés por enseñar y trasmitir sus conocimientos, no le duelen prendas por descubrir los pequeños trucos que hacen mas fácil su trabajo y va creando escuela por las hermandades en las que va pasando.
Seguramente se nos quedan algunas cosas en el tintero, aunque lo mas significativo queda reflejado en estas líneas, de donde podemos destacar fundamentalmente su disponibilidad e implicación cuando se le requiere, por todo ello José Manuel Sánchez Pichardo se merece el reconocimiento que se le otorga, como expresión del afecto y agradecimiento de los cofrades y las hermandades de Puerto Real.
Fotografía de José Ramón Ortega Chanivet